sábado, 8 de diciembre de 2012

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Entre la espontaneidad del momento, la radiación del astro que llamamos sol lastimando mis pupilas, la previa dosis de alcohol, y tus ojos mirándome no logro recordar las palabras exactas con las que pronunciaste aquel discurso.

El recuerdo es efervescente, tu voz atestaba mis oídos, y en un santiamén sin haberlo previsto nos encontramos, despertamos justo donde menos lo esperamos, tus labios se percibían de otra manera, tus manos recorrieron lentamente mi piel, tus ojos no dejaban de mirarme, nos amamos, y entonces fui fuerte, le puse pausa a las sensaciones y memoricé tu imagen.

Ahora guardo celosa y egoístamente tu imagen reflejada en aquel espejo mientras acariciabas mi espalda con tus labios.






El tiempo nos hace cambiar, evolucionar ... a todos sin excusas ni pretextos, no discrimina.
Sé por experiencia que la gente cambia, la tierra gira y se traslada mientras nosotros cambiamos.

El tiempo, la necesidad y la "vida cotidiana" nos consumen, paso a paso, sé de muchos y me uno a la lista de las personas que dejan de lado las cosas que les gustan hacer por necesidad, por el correr, el volar por que la vida no se detiene  por que sobrevivimos más que vivir, a mi me gustaba escribir tonterías , quizá, justo como ésta, sin importar que equis o ye lo leyeran, me gustaba, me gusta, antes sin importar las responsabilidades lo hacía, por que me gustaba, me llenaba, me daba un respiro, iba sin prisas aunque fuese sólo un momento.

Hoy me detuve. Hice a un lado el sueño y decidí escribir, citar, redactar, por que me gusta.

Sentirme ajena de mi propia vida.